Por Sathya Sai Baba

Solo el ser humano tiene la oportunidad de liberarse de la rueda de nacimiento y muerte de la manera más agradable: la de servir a Dios. Pero como resultado de su ignorancia o, lo que es peor, de su perversidad, deja que la oportunidad se escape de sus manos y sufre dolor y aflicción, temor y ansiedad hasta el infinito. Escapando de las garras de la fascinación que ejercen los objetos materiales y los placeres físicos, el hombre puede tener éxito en sus esfuerzos por liberarse.

Ya ha viajado bastante tiempo por el camino equivocado; ahora es tiempo de que cambie de rumbo y viaje firmemente hacia la meta.

El amor que ha cultivado por todo lo demás debe ser sublimado en una pura adoración divina. Entonces se transmutará en devoción.

Convénzanse de que el Señor está en ustedes como el auriga que sostiene las riendas de los cinco caballos (los sentidos) y les da constantes consejos, como hizo cuando Arjuna le rogó que lo guiara y aconsejara. Entonces será fácil para ustedes convencerse de que el mismo auriga está conduciendo y guiando a todos los demás hombres e incluso a todos los demás seres. Cuando esta fe se halle firmemente establecida en ustedes, quedarán libres de odio, maldad, codicia, envidia, ira y apego.

Órenle al Señor para que fortalezca esta convicción y esta fe; él les abrirá los ojos a la verdad y les revelará que él es el Eterno Conductor (Sanathana Sarati) en todos.

Esa revelación les dará incomparable felicidad y les otorgará el parentesco con la multiplicidad de la creación.

Ésa es la razón por la cual Krishna le dijo a Duryodhana, que le rogaba que lo ayudara contra los Pandavas: “Si tú odias a los Pandavas, me odias a mí, pues ellos me han reconocido como el aliento de sus vidas”.

Conózcanlo como su fortaleza, su aliento, su inteligencia, su alegría; Dios se volverá todo esto y más. Ya no podrán ninguna de las facultades impedir vuestro progreso. Él las dirigirá todas hacia la meta más alta; los sentidos, la mente, el subconsciente, el inconsciente, la inteligencia, todos. La gracia les conferirá todo lo que necesitan.

Fuente: Discurso del 31 de Julio de 1967

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