Enseñanzas de Sai Baba: «todos los seres han emergido de la semilla de Dios»

Por Sathya Sai Baba

¿Dónde buscan a Dios? ¿Aquí y allá? ¿Acaso no reside en vuestro propio corazón? Ofrezcan servicio y reciban amor. No hay principio más grande que este.
(Poema telugú)

¡Encarnaciones de Amor Divino!

En la creación de Dios lo más sagrado es la vida humana, Dios viene en forma humana, no hay nada más elevado que esta vida humana. La naturaleza humana es pura y sagrada, es inegoísta, carece de atributos, es eternamente nueva, es absolutamente inmaculada. Pero hoy hemos contaminado esta vida humana con malos deseos y malas cualidades y se ha perdido la gloria prístina del nombre de naturaleza humana. Dios ha creado los objetos móviles e inmóviles del mundo, ha creado desde el átomo hasta el cosmos, desde insectos y gusanos hasta los animales más grandes. Sin embargo, ¿por qué le adjudica Dios una importancia tan grande al humano? La vida humana es la más difícil de obtener. El hombre puede lograr cosas que ningún animal puede lograr. Debemos tratar de comprender el significado interno de que Dios haya creado al ser humano. Cuando cada persona en el universo reconozca el secreto, la humanidad hallará realización

ESTE CUERPO NOS ES OTORGADO PARA EL SERVICIO A DIOS

¿Por qué ha creado Dios este cuerpo humano? Dios creó el cuerpo humano para la práctica del Dharma (Rectitud), pero, el hombre de hoy olvida su deber primario del Dharma; toma por sendas contradictorias; olvida el principio sagrado; olvida el principio del servicio, el cual es inegoísta y sagrado. Si el hombre se pregunta «¿Por qué me ha dado Dios este cuerpo?», reconocerá claramente la verdad de que se le ha otorgado para el servicio al prójimo. No es para lograr intereses egoístas, no es para el interés propio, no es para ayudar a otros. Este cuerpo nos es otorgado para el servicio a Dios.

Durante la niñez, el hombre se olvida de sí mismo dedicándose a jugar con otros, durante la juventud es atrapado por las flechas del dios Cupido, y durante la edad madura está sumergido en el mundo y gana dinero; en la vejez se lamenta, olvidando a Dios, se pasa el tiempo pensando en una cosa u otra que no está allí. No pudiendo abandonar sus malos hábitos, sin fuerzas para seguir la senda de la devoción, se ahoga en este flujo de acción y reacción, y finalmente halla la muerte. ¿Es ésta la principal razón para la venida del hombre a este mundo? Todos se convierten por último en lodo. ¿Es ese el destino de la vida humana, que Dios otorga al hombre con tanto amor y aspiración? Todo el tiempo, en todo momento, en todo lugar, debemos estar preparados para la oportunidad de servir a otros. La vida de cada hombre debe estar llena de idealismo. Esa es la naturaleza única de la vida humana.

Hoy tenemos esta vida humana, estamos recibiendo Amor Sagrado de Dios, si no somos capaces de desarrollar sentimientos divinos y siempre nuevos, estaremos viviendo como las bestias de la selva. No, eso no es correcto. ¿Por qué encarna Dios? Dios también encarna para demostrarle al hombre cómo alcanzar su objetivo de vida. Pero el hombre de hoy no piensa ni por un instante acerca de su origen, su meta y el destino divino de su vida. Desde el amanecer hasta el anochecer, desde que se levanta hasta que se va a dormir, todo el tiempo lucha por ganarse la vida. ¡Ha olvidado a Dios! Al hacer esto, ¿qué clase de felicidad obtiene el hombre? ¿Por el bien de quién está viviendo? Si el hombre comprende esto, de un modo muy sutil podrá conocer la meta principal de su vida.

Hace cien años, en 1899, el valor del oro era de 110 rupias … (Baba interrumpe al traductor y lo corrige. Éste cambia la frase.) … El oro brillaba con la pureza de 100 quilates. ¡El oro de aquellos días era tan puro, tan maravilloso y refulgente! ¿Qué ha ocurrido hoy? Los deseos del hombre han sobrepasado todos los límites. Hoy mezclan al oro con un poco de plata, también le agregan cobre, lo mezclan también con latón, lo mezclan con todo tipo de metales bajos y hoy en día el oro ha perdido su valor. Cuando el hombre nace es absolutamente puro, es perfecto y completo. Desarrollamos un montón de deseos, ¿y qué ocurre entonces con esta vida sagrada? Los valores humanos se deterioran.

Cuando el hombre nace está completamente solo. Piensa: «Yo estoy totalmente solo. Solamente yo existo». Cuando el hombre nace está completamente solo y luego desarrolla un montón de relaciones, con el padre, la madre, el hermano, la hermana, etc. Cuando todos estos metales bajos como el cobre y el latón se mezclan con la vida, hasta la vida humana pierde su valor. ¿Qué ocurre con su valor? Debido a las innumerables relaciones, debido a la unión con tantas relaciones, la mente se contamina. Con la contaminación de la mente, la vida humana pierde su valor. Hasta ocurre con los indios, que se saludan con un «Namaskar» cuando un hombre encuentra a otro hombre. Dios viene en forma humana. ¿Quién puede obtener una vida humana tan grande y sagrada? ¿Por qué están arruinando semejante vida alcanzada? Y este tipo de imaginación: las conjeturas tenían lugar incluso en aquellos días.

Hoy en día los valores humanos se han deteriorado y han desaparecido, hoy los valores humanos son transformados en placeres sensuales. ¡No! Debemos llevar una vida de oro puro, absolutamente puro, como lo era el oro en 1899. Entonces realmente podrán redimir la vida humana. Debemos hacer esfuerzos por hallar la realización de esta vida humana.

El hombre nace como humano. Si ha nacido como hombre, ¿por qué no está viviendo como un hombre? Habiendo nacido como hombre, está viviendo como un animal. Debemos desarrollar estos valores humanos, cada hombre, cada estudiante, cada devoto, cada aspirante espiritual, debe practicar valores humanos en su vida.

Lo que ha sido declarado, particularmente en el Bhagavad Gita, es que el universo entero es un árbol. En este árbol del universo, la semilla es la causa, esta es la Divinidad. De la semilla de la Divinidad emerge este gran universo, el árbol. En este árbol del universo, hay muchos frutos, que no son otra cosa que las diferentes especies, y en cada fruto, en cada especie, se halla la semilla de la Divinidad. Sin la semilla de la Divinidad no puede haber frutos de ninguna clase.

En el Bhagavad Gita se dice: «Yo soy la semilla en todos los seres». En cada ser Dios existe en la forma de Atma, como la semilla. De la semilla del Atma, el árbol del universo ha emergido. En este mundo, cada nación es como una rama del árbol, en todas las naciones, en todas las ramas del árbol, se halla esta vida humana. Las naciones pueden ser diferentes, las flores pueden ser muchas, los nombres pueden ser muchos, pero, el Ser es uno. Por lo tanto, todos los seres han emergido de la semilla de Dios. Cuando recuerden a la semilla de Dios como el origen, la vida humana podrá desarrollarse.

Fuente: Discurso del 16 de Octubre de 1999

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