Por Sathya Sai Baba

Cada ser humano es la encarnación de la Divinidad. En el mundo de los seres vivos, todo es un aspecto de la mente, cada ser es un aspecto de la mente. Cada hombre es la encarnación de Dios. El ser humano no es capaz de confiar en esto, de creer en esto. Cuando los Vedas declaran que Dios desciende en forma humana, él no lo cree. ¿Cuál es la razón? Se debe a que lleva una vida totalmente contradictoria, cae en la falsedad, atrae la falsedad, olvida la verdad, persigue la falsedad, por lo tanto, su vida se deteriora. ¿Cómo pueden desarrollar esta vida humana? Cuando desarrollemos los valores humanos en la vida, entonces la humanidad hallará la realización. Y por haber creado al hombre, Dios estará muy complacido. No hay otra voluntad divina.

El cuerpo emerge para poder practicar el Dharma, la conducta recta, pero olvidamos el Dharma. El hombre se dedica todo el tiempo al egoísmo y al interés propio. ¿Qué clase de bienaventuranza va a obtener a través del egoísmo? No hay bienaventuranza de ninguna clase. No se cansen pensando todo el tiempo: “Haré esto, haré aquello, lograré eso”. De acuerdo a cuáles sean las semillas que siembren, cosecharán la misma clase de frutos, si siembran un tipo de semilla, ¿cómo podrían obtener otro tipo de fruto? Esto es imposible. Cualesquiera sean las acciones que realicen, Dios las conoce a todas, no olvida ni las buenas ni las malas acciones. Les dará una pesada vestidura: la guirnalda de todos los karmas, las acciones que realizan. Cada ser humano cuando nace en este mundo, lo hace con una guirnalda de karmas. No son otra cosa que las consecuencias de todas sus acciones, nadie puede olvidar esto. Cuando vivan su vida humana llevando a cabo las acciones correctas, entonces hallarán realización.

SERVICIO AL INDIVIDUO, SERVICIO A LA SOCIEDAD, SERVICIO A LA FAMILIA

Cada hombre debería ayudar a otros, hacer servicio. Deben participar de actividades de servicio en los pueblos y las ciudades, esto es lo que enseña el Ramayana desde el principio: servicio al individuo, servicio a la sociedad, servicio a la familia. El ser humano puede hallar realización en estas tres clases de servicio pero no están participando del servicio social. Dondequiera que vayan, deben aprovechar la oportunidad de servir a otros. No hay nada grandioso en servir a su padre y a su madre, ese es su deber. Cuando sirven a otros, su vida halla realización. Cuando no desafían los mandatos de Dios, cuando no hacen cosas contradictorias con la vida divina, cuando siguen los mandatos divinos, hasta sus padres, madres, amigos, parientes hallan realización en sus vidas.

SOLO DIOS EXISTE DETRÁS DE USTEDES, CON USTEDES, A SU LADO.

Estas son todas las relaciones que han desarrollado aquí, no son la relación con la que han nacido. Hemos traído solo una relación: nadie más que Dios está detrás de ustedes. ¿Quién está con ustedes? Solo Dios existe detrás de ustedes, con ustedes, a su lado, todos los demás vienen y van, son como nubes pasajeras. Antes de nacer, ¿quién era su padre, quién era su madre? Cuando sus padres aún no habían nacido, ¿quiénes eran ustedes? Después del nacimiento, tienen padre y madre, después del casamiento, son marido y mujer. Antes de eso, ¿quién es esa persona? Ustedes han desarrollado todas estas relaciones, pero úsenlas del modo correcto, y déjenlos hallar su realización.

Debemos pasar nuestras vidas sirviendo a otros. Si no toman parte de actividades de servicio … Dios les ha dado esta vida para el servicio: “Hijo, te he dado este cuerpo para servirme. Si no usas tu cuerpo para Mi servicio, si no puedes servir al Creador, ¿a quién más habrías de servir?” Por lo tanto, han nacido para el servicio divino. A quienquiera que sirvan, estarán sirviendo a Dios, Dios existe en todos, tengan este sentido de unidad en sus corazones. Con sentimientos sagrados, participen de actividades de servicio, desde el amanecer hasta el anochecer, todo el tiempo deben concentrarse en el servicio.

Fuente: Discurso del 16 de Octubre de 1999

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