Por Sathya Sai Baba

¡Encarnaciones del Amor!

Han pasado muchas edades, pero el hombre no ha desarrollado sentimientos nobles. Un verdadero ser humano es aquel que tiene una mente buena. Las cualidades de una mente buena son: tener el brillo del sol y la frescura de la luna; hacerlo a uno pronunciar palabras sagradas y conferir paz a la sociedad. Sólo aquel que tiene compasión, amor, paciencia, tolerancia y sacrificio es un verdadero ser humano, pero esas cualidades sagradas se han vuelto escasas en el hombre moderno. ¿Cómo puede ser llamado ser humano aquel que carece de cualidades humanas?

La Bienaventuranza se origina en sentimientos sagrados

El hombre ha tenido su origen en la Naturaleza. La tierra sostiene la vida, el sol da luz, los árboles dan oxígeno, el agua apaga nuestra sed y el aire nos ayuda a vivir. ¿Cómo es posible que el hombre, nacido de los cinco elementos y sostenido por ellos, no posea las sagradas cualidades de los cinco elementos? Habiendo nacido y siendo alimentado y cuidado por la naturaleza, el hombre debe practicar y propagar los ideales establecidos por la Naturaleza. Los pájaros, los animales y los árboles obedecen a la naturaleza y llevan vidas ideales. Los árboles inhalan el venenoso dióxido de carbono y exhalan el oxígeno que sostiene la vida. Hasta los animales cumplen con sus deberes y ayudan al hombre de muchas maneras. Pero, a pesar de que ha nacido como un ser humano, ¿por qué es que el hombre no practica los valores humanos? No está en posición de propagar los valores humanos en la sociedad, puesto que él mismo ha dejado de practicarlos.

¡Encarnaciones del Amor! Todos los hombres esperan que el Año Nuevo les vaya a conferir paz, felicidad y prosperidad. El Año Nuevo no es que traiga consigo la felicidad o la aflicción. Ayer es lo mismo que hoy y hoy es lo mismo que mañana. Los días son iguales, pero uno experimenta placer o dolor dependiendo de las propias acciones. Las acciones meritorias no conferirán miseria y las acciones pecaminosas no pueden dar felicidad. Uno tendrá que enfrentar las consecuencias de sus propias acciones, pero aquel que se hace receptor de la Gracia de Dios, será capaz de tratar, ecuánimemente, a la felicidad y al dolor. La Gracia de Dios destruye montañas de pecados y confiere paz… Pero debido al impacto de la Era de Kali, el hombre ha perdido la fe en Dios, va detrás del dinero y del poder. ¿Cómo puede un hombre tal alcanzar la Divinidad? El hombre se eleva del nivel humano al Divino sólo si practica valores humanos. De modo que el hombre debe cultivar estos valores humanos.

Los años vienen y se van, así también la felicidad y el dolor. Nada confiere beatitud permanente salvo la experiencia del Atma [el principio divino en uno]. El hombre no puede lograr la paz y la felicidad de sus acciones a menos que tenga sentimientos sagrados en su interior. Muchas personas esperan que el Año Nuevo los confiera felicidad y prosperidad, pero, de hecho, el Año Nuevo sólo confiere los resultados de sus acciones pasadas. A fin de expiar sus pecados pasados, deben cultivar las cualidades sagradas y dedicarse cada vez más a actividades sagradas en este Año Nuevo. De hecho, la bienaventuranza está dentro de ustedes, se origina en sus sentimientos sagrados. Así, que deben manifestar la bienaventuranza desde adentro, no puede serles otorgada por otros. Nadie puede quitarles esa bienaventuranza ni pueden ustedes obtenerla de afuera.

El Año Nuevo trae los resultados de sus acciones pasadas

El corazón es el centro de los sentimientos sagrados, está lleno de compasión. Es la compasión la que da lugar a los sentimientos sagrados. Deben desarrollar la compasión, expandir la luz del amor y cultivar sentimientos divinos… Si no lo hacen, ¿cómo pueden esperar que el tiempo les confiera la felicidad? Se cosecha lo que se siembra. Si se esperan buenos resultados, se deben cultivar buenos sentimientos. Con pureza de corazón, firmeza de mente y acciones desinteresadas, se puede llegar a ser el receptor de la Gracia Divina, que removerá cualquier cantidad de sufrimiento de un solo golpe. No se puede lograr nada sin la Gracia Divina, de tal modo que deben emprender las actividades que les confiera la misma. La paz y la felicidad no pueden obtenerse del mundo externo, sólo a través de la Gracia Divina se pueden tener paz y felicidad. La gente celebra el advenimiento del Año Nuevo con cantos y bailes. Ese entusiasmo y felicidad son momentáneos. Lo que el hombre necesita es paz y felicidad permanentes. ¿Cómo puede esperar lograr la felicidad permanente si se dedica a acciones mundanas? Debe emprender actividades sagradas a fin de obtener felicidad permanente.

Solo de las dificultades se deriva la felicidad. Es imposible experimentar placer sin dolor, el placer es un intervalo entre dos dolores. Se puede ser un hombre opulento o un aspirante espiritual; recibirá lo que merece. No puede esperar cosechar mangos si siembra una semilla del árbol neem y viceversa. Tal como es la semilla, así es el fruto. Similarmente, tal como es el pensamiento, así es el resultado. El dolor y el placer provienen de los propios pensamientos de uno. La gente se engaña pensando que reciben dolor y placer del mundo externo. En realidad, provienen de sus propios pensamientos. Deben, por lo tanto, originar un cambio en sus pensamientos.

¡Encarnaciones del Amor! Han pasado los años pero los sentimientos del hombre no se han vuelto puros, sólo logrará la paz cuando transforme sus sentimientos. Debe llenar en plenitud su corazón con sentimientos puros. En todas las circunstancias, hagan que sus sentimientos sean puros e ideales, que todas sus acciones sean para el bienestar de otros. Los Vedas declaran : “Paropakarah Punyaya Papaya Parapidanam” o sea “Se logra mérito sirviendo a otros y se comete pecado al hacerles daño”. Cuando sus sentimientos sean sagrados, el hombre obtendrá resultados sagrados sin pedirlos.

Debido al impacto de la Era de Kali, los pensamientos, palabras y acciones del hombre no están en armonía los unos con los otros. Pueden decir o hacer cualquier cosa, pero el resultado que obtengan dependerá de sus pensamientos, de modo que, hagan que sus pensamientos sean sagrados y vuélvanse buenos seres humanos. Sólo aquel que tiene buenos pensamientos y una mente buena puede llamarse un buen ser humano. A veces los actos hechos con una mente buena pueden dar resultados malos. El resultado puede parecer adverso, pero hay bondad latente en él. Una mente buena nunca cambiará debido a tal resultado.

El hombre es esencialmente bueno, de modo que debe llevar una vida de bondad. Pero hoy en día el hombre vacila constantemente y esto se debe a su falta de voluntad. El hombre debe tener una mente inconmovible y una visión firme, para no estar sujeto a dificultad alguna. Sólo la Gracia de Dios puede ayudar al hombre a superar estas tendencias negativas. Se puede ser millonario, pero la riqueza no lo redimirá si sus sentimientos son impuros. Aun si un hombre no posee nada, puede lograr lo más alto si tiene un corazón puro. Cualquier cosa que un hombre puro vea o toque se volverá oro. Por otro lado, si carece de pureza y no hace el esfuerzo en la dirección correcta, hasta una rama en la mano se volverá una serpiente. Los pensamientos forman la base del mundo entero (Samkalpa Mulam Idam Jagat). Algunas personas sienten que sus expectativas no fructifican a pesar de sus mejores esfuerzos. Eso se debe principalmente a la ausencia de pureza en sus sentimientos e intenciones. El destino no cambia con el cambio de año. Junto con el cambio de año, sus acciones también deben cambiar para lo mejor, sólo entonces obtendrán buenos resultados.

¡Estudiantes! Les irá bien en el examen sólo si estudian intensamente durante todo el año, tal como es la acción, así es el resultado. A veces, pueden cuestionar el resultado adverso de una buena acción, pero, de hecho, las buenas acciones nunca darán malos resultados. Algunas veces aparentan ser adversos, pero esencialmente son buenos Es una debilidad humana ver sólo el aspecto negativo ignorando el aspecto positivo.

“El placer y el dolor, lo malo y lo bueno coexisten,
nadie puede separarlos. No pueden encontrar placer o
dolor, lo bueno o lo malo excluyendo al otro.
El placer resulta cuando las dificultades fructifican.”
(Verso en Telugú).

Hasta un mango dulce puede saber agrio cuando se cosecha prematuramente. Debe dejarse madurar, sólo entonces tendrá sabor dulce. Así, también, no se desanimen si sus acciones no dan los resultados deseados de inmediato. A su debido tiempo sus esfuerzos tendrán que fructificar. Deben esperar por el tiempo apropiado manteniéndose puros y sagrados. Entonces estarán seguros de cosechar lo que merecen.

Sigan el Sendero Interno

¡Encarnaciones del Amor!

Han estado esperando el comienzo del año nuevo con grandes expectativas. Sus esfuerzos deben ir de acuerdo con sus expectativas. Antes de emprender cualquier actividad, deben discriminar e indagar en los pros y los contras. Hoy en día el hombre ha perdido el sentido de discriminación, no sabe cómo respetar a los mayores ni comportarse con los demás. Debe hacer uso de su sentido de discriminación e indagar en tales asuntos. Debe hacer uso adecuado de su mente (mati), del destino (gati), de la posición (sthiti), y de la riqueza (sampatti), que Dios le ha otorgado. Por el contrario se ha vuelto víctima de los seis rasgos malvados en el hombre, a saber: el deseo, la ira, la codicia, la lujuria, el orgullo y la envidia. Estos rasgos malvados no han sido creados por Dios sino que surgen del alimento y hábitos equivocados. El alimento y los hábitos son responsables de las cualidades en el hombre, buenas o malas.

La mente, el destino, la posición y la riqueza son de origen divino. Las cualidades sagradas se originan en el corazón y corresponden al sendero interno (nivritti), mientras que todas las tendencias mundanas como acumular bienes, aceptar trabajos, jugar juegos, desear posiciones de autoridad, etc., corresponden al sendero externo (pravritti). Las tendencias mundanas se originan en la cabeza y pueden cambiar. Sólo las tendencias internas que se originan en el corazón son verdaderas y eternas. El hombre, ignorando las tendencias internas, toma el camino hacia lo externo. En consecuencia, es incapaz de lograr la felicidad permanente. Transita por el sendero externo (pravritti) pero espera los resultados que corresponden al interno (nivritti). Cada acción del hombre moderno está orientada al sendero externo. Habla la falsedad, ve lo malo, escucha mentiras y actúa de modo incorrecto. De hecho, su vida entera está ahora orientada por el sendero externo. Debe abandonar este sendero y dirigir su visión hacia adentro. Antes de que considere cualquier pensamiento, debe discernir si es bueno o malo. Nunca se podrá lograr felicidad permanente si se sigue el sendero externo. Por ejemplo, pueden tener 20, 40, 50 u 80 años. Han estado comiendo sus alimentos cada día durante todos estos años. Pero, ¿puede su hambre quedar satisfecha permanentemente? No. Sólo el gusto varía pero el hambre es la misma para cada cual.

“El alimento puede variar pero el hambre es Una.
Las joyas son muchas pero el oro es Uno.
El color de las vacas puede variar pero la leche es Una.
Los seres son muchos pero el aliento es Uno.
Las formas son muchas pero Dios es Uno”.
(Verso en Telugú).

El hombre lleva una vida de engaño porque ve diversidad en la unidad. Debe confrontar muchas adversidades durante el curso de su vida. Pero la vida es transitoria. Si se ha de llevar una vida tan efímera ¿por qué tomar el camino equivocado y engañarse? Mientras uno viva debe andar por el camino de la verdad y establecer un ideal para otros. Sólo entonces puede ser santificada la vida. Sólo las actividades apegadas a la verdad pueden conferir paz eterna.

Un poeta puede componer muchos versos en alabanza a Dios y orar por Su protección. El sentimiento es importante y no la forma en que los versos se componen. Uno puede alabar a Dios de acuerdo con la propia capacidad pero debe hacerlo con sentimientos puros, firmes y sagrados. Puede que se la pase cantando bhajans, ofreciendo adoración y emprendiendo actividades de servicio por un número de años, pero todo esto resultará inútil si no hay transformación del corazón. El corazón debe llenarse de compasión. Sólo entonces puede ser llamado un templo de Dios. De otra forma, se vuelve la verdadera cueva de un demonio. No permitan que pensamientos malvados entren a su corazón.

El año nuevo no trae nada nuevo consigo. El día en que nazcan pensamientos frescos y sagrados en su corazón, ese será un verdadero día de año nuevo. Puesto que todos ustedes consideran este día como un día de año nuevo y lo acogen con entusiasmo, Yo los bendigo a todos para que cultiven pensamientos frescos, sagrados e ideales. Deseo que compartan con otros todo lo que ustedes consideren como bueno. Deseo que lleven una vida apacible y bienaventurada y actúen como modelo para el resto del país.

A veces, pueden surgir cualidades malvadas como deseo, ira y odio dentro de ustedes, pero no deben permitir que entren a la mente. Una vez que se les prohíbe la entrada, automáticamente se retirarán. Si se les permite entrar a la mente, se van a quedar allí. He aquí un pequeño ejemplo: Si alguien viene a su puerta con su equipaje, si lo reciben y empiezan a intercambiar palabras agradables, inmediatamente entrará y se instalará en su casa. Por otro lado, si lo ignoran por completo, irá a un hotel o a una posada. De la misma forma, cuando las cualidades malvadas tratan de entrar a su mente, simplemente ignórenlas. Entonces regresarán a su lugar de origen. Por el otro lado, si las entretienen, ellas van a gobernarlos. Entonces, cuando se cruzan con algo malvado, no lo miren, ni hablen de ello, ni lo escuchen. Simplemente ignórenlo. Esta es la verdadera cualidad humana. Sólo les permitirán entrar a su casa a sus amigos y parientes. ¿Le permitiría alguien a los asnos y cerdos que entren a su casa simplemente porque hay puertas? Su cuerpo tiene nueve puertas. Deben permitir la entrada solamente a cosas sagradas. No dejen que entre la maldad, sólo entonces podrán obtener la paz eterna.

La vida humana es altamente noble, valiosa y sagrada. No la malgasten dándoles lugar a las cualidades malvadas, usen su poder de discernimiento y hagan uso apropiado de sus sentidos. Sólo entonces será su vida redimida, lograrán trascender la muerte y una infinita bienaventuranza. Emprendan una vida nueva y divina en este año nuevo. Abandonen todos los viejos sentimientos no sagrados. Cultiven sentimientos divinos. Una vez que tengan sentimientos divinos, ningún otro sentimiento podrá entrar en su mente. Instalen a Dios dentro de ustedes, entonces le seguirá automáticamente la paz.

¡Encarnaciones del Amor!

Les bendigo para que puedan llevar sus vidas en paz, prosperidad y felicidad y así concluyo mi discurso.

(Bhagavan concluyó Su discurso con los Bhajans “Hari Bhajana Bina” y “Hare Rama, Hare Rama”)

Discurso brindado por Sathya Sai Baba el 1 de enero de 2001 en el Sai Kulwant Hall de Prashanti Nilayam.

Deja un comentario!