Por Sathya Sai Baba

Dejen que les revele un episodio importante en la vida de Sathya Sai, que nadie conoce. Cada año solían llevarse a cabo cursos de verano en Brindhavan. En vista del aumento del número de estudiantes en Brindhavan, comenzamos la construcción de un nuevo albergue para ellos. Ese año llevé a todos los estudiantes a Ooty durante el verano. Todos los arreglos para el curso de verano se completaron exitosamente. Un día antes de partir de Ooty, Swami les dijo a los estudiantes:

“¡Muchachos! Han tenido la oportunidad de venir a Ooty. Será mejor que visiten los lugares de interés y disfruten de la grandiosidad y belleza de la creación del Señor”. Swami les pidió que hicieran el paseo, pero ellos insistieron en que Swami también fuera con ellos. Los muchachos son obstinados. Swami les dijo que si Él iba con ellos, grandes multitudes se congregarían dondequiera que Él fuera y ellos no podrían ver nada.

Los muchachos modernos se caracterizan por su obstinación.

Dijeron que no partirían a menos que Swami también fuera con ellos. Swami cedió e hizo arreglos para que todos los estudiantes partieran en ómnibus hacia Doddabetta, el punto más elevado en la cadena de los Neelgiris (a una altura de 2400 m sobre el nivel del mar). Ellos quisieron tomar fotografías con Swami en la cima de la montaña y Swami aceptó seguirlos para tomarse fotografías con ellos. Swami partió media hora después, desde Nandhavanam hacia Doddabetta. Dos hombres jóvenes fueron a Nandhavanam a ver a Bhagavan. Les dijeron que Swami había partido hacia Doddabetta. Los dos jóvenes subieron inmediatamente a su motocicleta y comenzaron a conducir a gran velocidad para alcanzar el auto de Bhagavan en el camino hacia Doddabetta. Lo único que ansiaban era obtener de algún modo una visión breve de Swami.

Swami vio a los muchachos y quiso saber quiénes eran. Alguien en el auto comentó: “Podrían ser unos camorreros”. Swami observó: “No, no. Si no conocen la verdad no deberían hacer tales comentarios. Podrían ser muchachos deseosos de obtener el Darshan de Swami”. Cuando el auto de Swami estaba tomando una curva, los muchachos se acercaron al auto a gran velocidad.

En la curva la motocicleta cayó de costado. Ambos muchachos cayeron del vehículo. Inmediatamente detuve Mi auto, me acerqué a ellos, les limpié el barro de sus cuerpos y les pregunté:

“¡Muchachos! ¿Han sufrido alguna herida? ¿Por qué conducían a una velocidad tan alta? No debieron hacerlo. Si querían verme, pudieron haber ido a Nandhavanam”. Procuré confortarlos y les di dos naranjas de Kamala para que las comieran.

Los dos muchachos, que eran estudiantes de la universidad local, dijeron: “¡Swami! Vinimos para tener tu Darshan (Visión de lo Divino). Debido a este accidente, no sólo obtuvimos el Darshan de Swami, sino también Sparshan (Tocar lo Divino), Sambhashan (Conversar con lo Divino) y Prasadham (Comida Divina). Si este accidente no hubiera ocurrido, ¿se habría acercado Swami a nosotros, nos habría quitado la tierra de la espalda y nos habría hablado con tanto cariño? ¡Swami! Nosotros anhelábamos Tu Darshan. Te buscamos afanosamente. Y obtuvimos los tres: Darshan, Sparshan, Sambhashan (verte, tocarte y hablar contigo). Cualquier dificultad vale la pena si se pueden obtener estas tres cosas. Por favor, siempre danos tales dificultades”.

La benignidad con que el Señor considera al devoto en el momento de sus dificultades, no es probable que la muestre en otras situaciones. Por supuesto, el Señor piensa en el devoto incluso en las ocasiones felices. Para el Señor no existen el placer y el dolor.

Fuente: Discurso del 22 de Octubre de 1996

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