Por Sathya Sai Baba

Repítanse a ustedes mismos la verdad de que el mundo es Dios, como lo es el cielo. No hay dos entidades o categorías diferentes llamadas material y espiritual. Todas las distinciones son aparentes, no son reales.

Las escrituras de los diferentes credos la Biblia, el Corán, las Upanishads, el Zendavesta aparentemente son diferentes, pero su fin es el mismo: establecer la hermandad del hombre y la paternidad de Dios como base para la paz de la humanidad.

Ningún credo debe sentirse superior, porque cada uno es formado de acuerdo con las necesidades de tiempo y lugar, de lenguaje y niveles de experiencia.

Todos ustedes son miembros de la familia Sai, unidos por la religión del amor. Aunque abiertamente ustedes profesan diferentes religiones, la fe en Sai ha derribado las barreras en sus mentes. El amor es Dios. Vivan en el amor.

Su Alma, que equivocadamente confunden con su cuerpo, sus sentidos, su mente, su intelecto, etcétera, no puede tener tristeza o gozo. No nace ni muere. Es eterna e inmutable.

Lo que ustedes consideran como alegría o tristeza es sólo una nube que pasa y que no puede empañar el esplendor del sol o la luna. Sepan que esas emociones se siguen unas a otras cuando la rueda de la vida gira momento a momento.

El mar tiene agua que no puede calmar la sed, pero también tiene perlas y corales. Tienen que ser fortalecidos por los golpes de martillo del gozo y la tristeza hasta que ya no sean afectados por las vicisitudes de la fortuna.

El amor por Dios debe manifestarse como amor por el ser humano, y el amor se debe expresar como servicio.

Solamente a través del amor el amor adquirido mediante el sadhana (práctica espiritual) y compartido con todos como sadhana, el individuo, así como la nación, puede lograr la paz.

Discurso del 23 de noviembre de 1975

 

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