
Longchen Rabjam Drimé Özer (Longchenpa, 1308–1364) fue uno de los más grandes maestros, eruditos y yoguis de la escuela Nyingma del budismo tibetano. Nacido en el valle de Dra (Tíbet central), quedó huérfano joven, estudió en Samye y Sangpu, y recibió enseñanzas profundas de Kumārādza. Es famoso por sistematizar el Dzogchen (Gran Perfección), por sus Siete Tesoros y por la compilación del Nyingtig Yabshi. Vivió como ermitaño, escribió más de 250 obras con gran claridad y poesía, y es considerado un “Omnisciente” cuya obra sigue siendo la base de la práctica contemporánea de la Gran Perfección.
Aquí van citas especialmente relevantes para la generación actual: útiles ante la distracción digital, la ansiedad, el materialismo, la dualidad, la falta de paz interior y la necesidad de práctica genuina:
- «Puesto que todo no es más que una aparición, sin relación con lo bueno o lo malo, con la aceptación o el rechazo, uno bien podría estallar en risas.»
- «Como las cosas ni existen ni no existen, ni son reales ni irreales, y están más allá de adoptar o rechazar, uno podría reírse.»
- «En la experiencia de los yoguis que no perciben las cosas de forma dualista, el hecho de que se manifiesten sin existir verdaderamente es tan asombroso que estallan en risa.»
- «Comienza con bodhicitta (la intención de alcanzar la Iluminación), realiza la práctica principal sin conceptos y concluye dedicando el mérito. Estos tres, juntos y completos, son los soportes vitales para progresar en el camino hacia la liberación.»
- «Deberíamos desechar todos los juegos infantiles que atan y agotan el cuerpo, el habla y la mente. Extendiéndonos en la no-acción inconcebible, en la matriz no estructurada, la actualidad de la vacuidad donde reside la perfección natural de la realidad, deberíamos contemplar la igualdad no elaborada de cada experiencia, resolviendo definitivamente todo condicionamiento y ambición.»
- «Rechazar la práctica diciendo “¡es conceptual!” es el camino de los necios. Es una tendencia de los inexpertos y algo que debe evitarse.»
- «Siempre involúcrate en la búsqueda del sentido de la vida, que es la paz interior.»
- «Deja que lo que hagas o lo que aparezca simplemente esté en su estado natural, sin premeditación. Esa es la verdadera libertad.»
- «Puedes haber reunido muchos textos profundos y útiles… Sin embargo, si no practicas, en el momento de la muerte los libros no ayudan. ¡Observa tu mente! Este es mi consejo de corazón.»
- «El conocimiento es tan infinito como las estrellas del cielo; no hay fin a todos los temas que se podrían estudiar. Es mejor captar de inmediato su esencia misma: la fortaleza inmutable del dharmakaya (cuerpo búdico de la verdad).»
- «La libertad acompaña a la realidad: libre en su núcleo, cualquier esfuerzo se desperdicia; libre desde siempre, no se necesita liberación; libre en sí misma, no es posible corrección; libre directamente, liberada al ver; completamente libre, pura por naturaleza… ¡La fruición no exige nada: somos libres tal como somos!»
- «La mente pura es como el cielo vacío, sin memoria, meditación suprema; es nuestra propia naturaleza, sin agitación, sin elaboración, y dondequiera que eso permanezca es la mente superior… Está abierta al infinito.»
- «Todos los fenómenos, surgiendo en la mente pura, son así. Así como el sueño es parte del sueño, irreal en su surgimiento, así todo es mente pura, nunca separada de ella, y sin sustancia ni atributo… ¡Conoce cada experiencia que surge en la mente, desde su inicio, como vacuidad!»
- «Domina tu propia mente: ese es mi consejo de corazón.»
- «La bondad debe estar en tu mente: ese es mi consejo de corazón.»
- «Nos hemos creído que esta vida es real, estamos engañados. Convéncete de lo poco fiable que es, de lo impermanente, de lo carente de sustancia, y practica el sagrado Dharma desde este mismo día.»
- «Los amigos no permanecen para siempre, sino que son como huéspedes… Abandona los apegos emocionales con tus amigos, que son como apariciones mágicas. Practica el sagrado Dharma, fuente duradera de beneficio.»
- «La riqueza y las posesiones que acumulas y atesoras son como la miel: cosas que amasas pero que otros disfrutan. Mientras puedas, genera mérito aumentando tu generosidad.»
Estas enseñanzas invitan a soltar el aferrarse a apariencias, cultivar la compasión y la presencia no dual, practicar de verdad y recordar la impermanencia: un antídoto directo para el estrés, la fragmentación y la búsqueda externa de felicidad de nuestra época.