
Khenpo Zangpo Bodh es un monje tibetano del linaje Drukpa Kagyu asociado al monasterio de Khampagar en la comunidad de Tashi Jong (Himachal Pradesh, India). Nació el 15 de julio de 1950 en Lhadok (Kham, Tíbet oriental), se hizo monje a los 11 años, se formó allí y dirige enseñanzas filosóficas. Visita Argentina, entre otros países, desde los años ’90.
Compartimos algunas de sus reflexiones:
«En Occidente se habla demasiado, se piensa demasiado. Todos están apurados y ocupados. En el Tíbet y en India todo es más calmo, y de esa manera se puede hacer más práctica de vida religiosa. En países occidentales el “dharma” es hablar; sólo les interesa hablar y escuchar, y normalmente esto no es suficiente».
«Es posible reducir el mal karma devenido de nuestras acciones. ¡Pero es una tarea exigente! Se necesita mucha práctica. En una semana, en diez o quince minutos de práctica, es imposible deshacerse del mal karma. Tienes que ser muy fuerte».
«La mayoría de los practicantes budistas tibetanos son más felices. Lucen felices, sonriendo, haciendo chistes, riéndose, cantando, disfrutando de la vida. Son muy fuertes y esforzados practicantes porque esa es la enseñanza de Buda. Ellos entendieron lo que es la vida, lo que es la impermanencia».
«A la gente le gusta la impermanencia porque siempre está buscando algo nuevo. Pero hay una cosa que no les gusta cambiar: no les gusta avejentarse. Se pintan el cabello, maquillan su cara, tratan de hacerse cirugías».
«Puede decirse que el budismo no es una religión, que el budismo es una ciencia de la mente. Los científicos buscan la verdad en los objetos de afuera, en los laboratorios, probando cosas, mientras que el budismo busca la verdad en el interior de la mente, meditando y buscando cuál es la naturaleza de cada fenómeno».
«El budismo es amigo de todas las religiones, aceptamos todas las religiones. Aún en el altar de mi monasterio tengo una imagen de la Virgen María y considero que Jesús es un gran Maestro, Jesús es un gran bodhisattva».
«Yo odio mi ignorancia, no a otra persona».
«De las 84.000 enseñanzas de Buda, todas son relevantes, pero se debe tomar una para practicarla diariamente y lo que yo tomo es la meditación, la observación de la mente. Eso es lo más importante».
«Ustedes no deben cambiar nada, solo hay que trabajar en el ego».
«El budismo no cambia la cultura occidental. Somos nosotros quienes debemos trasformarnos y cambiar nuestros pensamientos e ideologías. El cambio parte desde uno mismo».
«Si quieren alcanzar cualquier cosa deben comenzar por la meditación y seguir por la meditación. Todos, para comenzar, podemos sentarnos y respirar profundamente por 10 minutos. Cuanto más tiempo se le dedique más se conectará con su propio ser».
«Si es católico, sea buen católico; si es hindú, un buen hindú… No importa la religión que profese, solo importa que sea una buena persona con paz y que sea capaz de disolver las ataduras».
«Lamento decir que el estilo de vida occidental es muy aburrido. Corren, están preocupados y trabajan aceleradamente. No hay razones para llevar este ritmo. Mi vida es practicar, enseñar y meditar. El mundo o la vida actual es la creación de cómo cada ser lo vive y decide sobre él».
«La sonrisa manifiesta el estado de compasión».`
«En el Budismo una cosa no es necesariamente “buena” o “mala” de manera inherente. Lo que realmente determina su efecto es la condición de nuestro propio cuerpo y mente (para transformar esa energía y reintegrarla a la meditación, usándola como parte de la práctica). En otras palabras, el mismo objeto o circunstancia externa puede afectar a diferentes personas de distintas maneras. La raíz del problema no reside necesariamente en el objeto o circunstancia en sí mismos, sino más bien en nuestra propia intención y condición».
