
Shantideva (c. 685-763 d.C.) fue un monje budista indio, filósofo y poeta del siglo VIII, asociado a la gran universidad monástica de Nalanda. Según la tradición, nació como príncipe en la región de Bengala (India oriental). Tras una visión de Manjushri, renunció al trono y se ordenó monje. Es autor del Bodhicharyāvatāra (Guía para la vida del bodhisattva o Entrada en la práctica del bodhisattva), una obra maestra del budismo Mahāyāna que describe el camino altruista hacia la iluminación, y del Śikṣāsamuccaya. Su texto sigue siendo una referencia esencial para el Dalai Lama y millones de practicantes.
Aquí tienes algunas de sus frases y reflexiones más emblemáticas:
Sobre la preocupación y los problemas:
«Si el problema tiene solución, ¿de qué sirve preocuparse? Y si no tiene solución, ¿de qué sirve preocuparse?».
«Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente».
Sobre la compasión y los demás:
«Toda la alegría que hay en este mundo proviene de desear la felicidad para los demás; todo el sufrimiento que hay en este mundo proviene de desear la felicidad solo para uno mismo».
«Que pueda ser yo un protector para los que no tienen protección, un guía para los que caminan, y un barco, un puente o un paso para los que desean cruzar el agua».
«No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo».
Sobre la paciencia y la mente:
«¿Dónde habría cuero suficiente para cubrir toda la superficie de la tierra? Pero con solo el cuero de la suela de mis zapatos, es como si toda la tierra estuviera cubierta» (Metáfora sobre cómo transformar la mente es más eficaz que intentar cambiar el mundo externo).
«Hay que ser valiente en cada momento de la vida».
«Un enfermo no se va a curar solo con la prescripción médica, tiene que tomarse la medicina» (Sobre la importancia de practicar las enseñanzas, no solo conocerlas).
Sobre el ego y el sufrimiento:
«Si no intercambio mi propia felicidad por el sufrimiento de los demás, no alcanzaré el estado de Buda, y ni siquiera en la existencia cíclica tendré alegría».
«La reflexión es el camino hacia la inmortalidad; la falta de reflexión, el camino hacia la muerte».
Estas 20 citas están tomadas de traducciones auténticas al español del Bodhicharyāvatāra (principalmente basadas en versiones tibetanas fiables, como las derivadas de la tradición Padmakara o comentarios orales de maestros como Khenpo Tsültrim Gyamtso Rinpoché). Se indican capítulo y verso para referencia exacta. Están ordenadas temáticamente (beneficios de la bodhichitta, paciencia, etc.) para mayor claridad.

- Capítulo I, verso 8: Quienquiera desee vencer la inmensa alarma del mundo, alejar el sufrimiento de los seres y gozar de infinita dicha, no debe jamás desviarse del pensamiento de Despertar.
- Capítulo I, verso 9: Desde que hayan producido el pensamiento de Despertar, los desgraciados aprisionados en la existencia cíclica serán llamados los «Hijos de los Sugatas»; serán venerados en el mundo por los humanos y los dioses.
- Capítulo I, verso 10: Como el elixir supremo que todo transforma en oro, transformará él este cuerpo impuro que hemos tomado en cuerpo de Vencedor, joya infinitamente preciosa. Guardad pues, firmemente, este pensamiento de Despertar.
- Capítulo I, verso 12: Todas las demás virtudes son como el bananero: fructifica y de seguido se agota. El celestial árbol del pensamiento de Despertar, fructificando sin cese, jamás se agota.
- Capítulo I, verso 25: Un pensamiento tal, ser benéfico para los otros, que los demás no han concebido ni siquiera para sí mismos, es un pensamiento infinitamente precioso: su nacimiento en el espíritu es de un resplandor sin precedente.
- Capítulo I, verso 27: Si el simple pensamiento de ser benéfico es superior a la ofrenda a los Budas, ¿qué decir del esfuerzo que tiende a establecer a todos los seres en la dicha, sin excepción?
- Capítulo I, verso 29: Pero quienquiera que esté privado de dicha y por múltiples tormentos abrumado, el espíritu de Despertar lo colma con todos los gozos, y lo libera de todos los dolores.
- Capítulo VI, verso 1: Cualesquiera que sean, las acciones meritorias como la generosidad y las ofrendas a los Sugatas acumuladas durante millones de eras cósmicas, todas, son destruidas por un sólo instante de ira.
- Capítulo VI, verso 2: Ninguna fechoría es igualable a la ira y ninguna ascesis igualable a la paciencia. Es menester, entonces, por diversas maneras meditar asiduamente en la paciencia.
- Capítulo VI, verso 3: Mientras tenga penosos pensamientos de odio, el espíritu no conocerá la paz, y no obtendrá, tampoco, el gozo ni la dicha. El sueño no vendrá y será precario.
- Capítulo VI, verso 6: Son los enemigos como la ira los que crean todas las desdichas; aquel que se aplique a eliminar la ira será dichoso en esta vida y en las demás.
- Capítulo VI, verso 8: Al haber visto eso, debo, completamente, privar a esta enemiga de su alimento, pues la ira no tiene nada que hacer más que destruirme.
- Capítulo VI, verso 9: Sea lo que acontezca, no dejaré turbar mi gozo, pues, sin gozo no lograré lo que deseo y mis virtudes degenerarán.
- Capítulo VI, verso 10: Si existe una solución, ¿por qué estar infeliz? Si no existe solución, ¿de qué sirve estar infeliz?
- Capítulo VI, verso 14: No existe nada que no se vuelva más fácil por la costumbre. Entonces, habituándose a las pequeñas contradriedades hay que aprender a soportar las grandes.
- Capítulo VI, verso 16: No debo irritarme por el calor o el frío, la lluvia, el viento o las enfermedades; ni de ser encarcelado o golpeado; pues, si no, los males aumentan.
- Capítulo VI, verso 18: Ello viene por el hecho que el espíritu puede ser firme, o bien, sin vigor. Hay, pues, que no reparar en nada los males y no dejarse afectar por el sufrimiento.
- Capítulo VI, verso 22: Como no me enojo contra las mayores fuentes de mis pruebas, como la enfermedad del hígado, ¿por qué enojarme contra los seres animados? Ellos, también, son incitados por las condiciones.
- Capítulo X, verso 1: Que por las virtudes acumuladas al componer este texto, “La entrada en las prácticas del Bodhisattva”, puedan todos los seres, igualmente, involucrarse en esas prácticas.
- Capítulo X, verso 3: Que, en tanto dure la existencia cíclica, la dicha de los seres nunca mengüe; que accedan, sin interrupción, a la felicidad insuperable de un bodhisattva.

