
Siddhartha Gautama, conocido como Buda (el Despierto), fue un príncipe del clan Shakya que vivió aproximadamente entre los siglos VI y V a.C. en la región que hoy abarca el sur de Nepal y el norte de India. Renunció a su vida de lujo a los 29 años tras confrontar el sufrimiento humano (enfermedad, vejez y muerte), y tras años de ascetismo y meditación alcanzó la Iluminación bajo un árbol Bodhi en Bodh Gaya. Durante unos 45 años enseñó el Dhamma (la ley universal y el camino al fin del sufrimiento) por el norte de India, fundando una comunidad monástica. El Dhammapada (“Versos del Dhamma”) es una de las colecciones más populares de sus enseñanzas: 423 versos en pali organizados en 26 capítulos, que sintetizan principios éticos, mentales y de sabiduría.
A continuación, un listado de las frases más impactantes y citadas del Dhammapada:
“La mente precede a todos los estados mentales. La mente es su fundamento y todos ellos son creados por la mente. Si uno habla o actúa con una mente impura, el sufrimiento le sigue como la rueda sigue la pezuña del buey.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 1).
“La mente precede a todos los estados mentales. La mente es su fundamento y todos ellos son creados por la mente. Si uno habla o actúa con una mente pura, la felicidad le sigue como su sombra que nunca se aparta.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 2).
“El odio nunca se apacigua con el odio en este mundo. Solo se apacigua con el amor y la compasión. Esta es una ley eterna.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 5).
“Todos tiemblan ante la violencia; todos temen a la muerte. Viéndote a ti mismo en los otros, no mates ni causes muerte.” (Capítulo 10: La Violencia, verso 129).
“La atención plena es el camino al Inmortal (Nirvana). La negligencia es el camino a la muerte. Los atentos no mueren; los negligentes ya están como muertos.” (Capítulo 2: La Atención Plena, verso 21).
“Conquista al airado con la no-ira; conquista al malvado con la bondad; conquista al avaro con la generosidad; y al mentiroso con la verdad.” (Capítulo 17: La Ira, verso 223).
“Mejor que mil palabras vacías es una palabra que trae paz.” (Capítulo 8: Los Miles, verso 100).
“Uno puede conquistar a mil hombres mil veces en batalla, pero el que se conquista a sí mismo es el supremo vencedor.” (Capítulo 8: Los Miles, verso 103).
“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Está fundado en nuestros pensamientos, está hecho de nuestros pensamientos.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 1 – variante).
“No mires los defectos de los otros, ni lo que han hecho o dejado de hacer. Mira solo lo que tú has hecho y lo que has dejado de hacer.” (Capítulo 4: Las Flores, verso 50).
“La fragancia de la santidad viaja incluso contra el viento. La influencia de los santos se extiende por doquier.” (Capítulo 4: Las Flores).
“El que vive mirando el placer, con sentidos descontrolados, inmoderado en la comida, perezoso e inactivo, será derribado por Mara como un árbol débil por el viento.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 7).
“Aunque uno recite mucho las escrituras, pero no actúe en consecuencia, es como un pastor que cuenta las vacas de otros: no es un seguidor del Dharma.” (Capítulo 1: Los Pares, verso 19).
“Mejor es vivir un día virtuoso y meditativo que cien años de manera inmoral y sin control.” (Capítulo 8: Los Miles, verso 110).
“La salud es la mayor ganancia, el contento la mayor riqueza, la confianza la mejor relación, el Nirvana la mayor felicidad.” (Capítulo 15: La Felicidad, verso 204).
“Todos los seres tiemblan ante el castigo; todos temen la muerte. Poniéndote en el lugar del otro, no mates ni causes muerte.” (Capítulo 10: La Violencia, verso 130).
“El sabio no se llama sabio por hablar mucho; aquel que es pacífico, amoroso y sin temor, ese en verdad es llamado sabio.” (Capítulo 19: El Justo).
“Así como una roca sólida no es movida por el viento, el sabio no se conmueve por la alabanza ni la culpa.” (Capítulo 6: El Sabio, verso 81).
“El que ha cruzado este pantano difícil, la duda, con la barca de la sabiduría, deja atrás la oscuridad y alcanza la luz.” (Capítulo 6: El Sabio).
“Evita el mal, cultiva el bien, purifica tu mente. Este es el consejo de todos los Buddhas.” (Capítulo 14: El Buddha, verso 183).