
Milarepa (1040-1123) es considerado uno de los más grandes santos y poetas del budismo tibetano. Nacido como un hombre común en una familia acomodada del Tíbet, su vida cambió drásticamente tras perder a su padre y sufrir graves injusticias por parte de su tío y tía. Arrepentido de sus acciones incorrectas, buscó redención convirtiéndose en discípulo de Marpa Lotsawa, quien le sometió a duras pruebas y penitencias para purificar su karma. Tras años de austeridad extrema, Milarepa alcanzó la iluminación completa en una sola vida, viviendo como yogui ermitaño en cuevas de las montañas nevadas, vistiendo solo un delgado manto de algodón (de ahí su nombre «Ropa de Algodón»). Sus enseñanzas, expresadas principalmente en forma de canciones espontáneas de realización (The Hundred Thousand Songs of Milarepa), son una de las fuentes más bellas y profundas del budismo tibetano.
20 citas y reflexiones representativas y auténticas, extraídas y adaptadas de fuentes clásicas como Los Cien Mil Cantos de Milarepa y otras colecciones tradicionales:
«Necesito nada. No busco nada. No deseo nada».
«Mi religión es vivir —y morir— sin remordimiento».
«La vida es corta y el momento de la muerte incierto; aplica tu mente a la meditación».
«Cuando persigues tus pensamientos, eres como un perro que corre tras un palo: cada vez que lo lanzan, corres tras él. En vez de eso, sé como el león que, en lugar de perseguir el palo, se vuelve hacia quien lo arrojó. ¡Solo se le arroja un palo a un león una vez!»
«En la brecha entre los pensamientos, la sabiduría no conceptual brilla continuamente».
«Debido al miedo a la pobreza, busqué riquezas; las riquezas que encontré son las inagotables Siete Joyas Nobles. Ahora no tengo miedo a la pobreza».
«Por más hermosa que sea una canción, no es más que una melodía para aquellos que no comprenden su significado».
«Descansa de manera natural como un pequeño niño. Descansa como un océano sin olas. Descansa en la claridad como una llama de vela. Descansa inmóvil como la montaña».
«Busco dinero afuera, pero encuentro joyas dentro; yo mismo soy el donante».
«El apego al placer y al dolor como dos cosas diferentes se ha disuelto. La experiencia de las sensaciones se ha vuelto mentira».
«El cuerpo humano libre y afortunado es precioso como una joya, y tener la oportunidad de practicar el Dharma es igualmente raro».
«No hay diferencia entre el espacio y la mente: ese es el dharmakaya absoluto».
«Muchos piensan que tendrán tiempo suficiente para practicar el Dharma, pero sin darse cuenta, la muerte llega de repente y pierden para siempre la oportunidad».
«La fama y la alabanza de Milarepa se extenderán por el mundo. Vosotros, discípulos, abundaréis en fe en la memoria de los hombres».
«En la mente esencia, hombre y Buda son de un mismo sabor, velados por la ignorancia».
«El que alcanza fe y sabiduría, bien equipado en su estado mental, cobra impulso; la conciencia es la vara y la mente es el yugo».
«El placer de los tres reinos es tan fugaz como una gota de rocío en la punta de una brizna de pasto, desaparece en un instante».
«Descansa sin distracciones, sin esfuerzo, sin artificio, sin división».
«Cuando no hay nada que conquistar ni nada que lograr, esa es la verdadera victoria».
«Los asuntos del mundo continuarán por siempre. No postergues la práctica de la meditación».
Estas palabras, cantadas espontáneamente en las cuevas del Himalaya, siguen siendo una fuente viva de inspiración para practicantes de todo el mundo, recordándonos la posibilidad real de transformación completa en una sola vida a través de la dedicación sincera y la práctica profunda.