
Sathya Sai Baba nos invita a evocar las palabras de Jesús, declarando: «Traigan a su memoria las palabras que expresó Jesús, el consejo que dio, las advertencias que dio, y decidan conducir su vida diaria a través del sendero que él marcó».
La Navidad no es solo una festividad, sino un rito sagrado que nos llama a la oración y a vivir en amor divino, como enfatiza Sai Baba: «La Navidad es la misa que se celebra en el cumpleaños de Cristo. Es fundamentalmente un rito religioso, sagrado».
Jesús de Nazareth, según Sai Baba, encarnó el amor más puro en un mundo corrompido. «Hace dos mil años, cuando un orgullo estrecho y una gran ignorancia corrompían a la humanidad, Jesús vino como la encarnación del amor y la compasión, y vivió entre los hombres mostrando los altos ideales de la vida».
Su vida fue un mensaje de unidad y sacrificio, proclamando etapas espirituales: primero como mensajero de Dios, luego como Hijo de Dios, y finalmente en unión con el Padre, recordándonos que «el Padre y el Hijo son uno».
En sus discursos, Sai Baba resalta el sacrificio de Jesús como camino a la inmortalidad. «Jesús propagó el Divino mensaje del Amor. Él dijo: ‘La muerte es el vestido de la vida’. Así que ‘Uno debe deshacerse del apego al cuerpo y desarrollar apego por el espíritu’.»
Incluso en la cruz, Jesús exhortó: «Todos son uno; sean iguales con todos», invitándonos a superar el odio con amor, como cuando transformó a Pablo de enemigo en devoto.
La celebración navideña, sugerida por Sai Baba, nos urge a vivir en compasión, tal como Jesús lo hizo: «Jesús era compasión venida en forma humana. Difundió el espíritu de compasión y confirió alivio y consuelo a los pobres y a los afligidos». No basta con adorar; debemos practicar sus enseñanzas: «Este día, Jesús es adorado pero sus enseñanzas no son observadas.»
Que esta Navidad sea un renacer espiritual, expandiendo el amor divino. Como concluye Sai Baba: «Dios es amor: vivan en amor. Ése es el mensaje que les doy».
En unidad con todos, celebremos el nacimiento de Jesús como el triunfo del amor eterno.