
Dilgo Khyentse Rinpoche (1910–1991) fue uno de los más grandes maestros de la tradición Nyingma y del movimiento Rimé del budismo tibetano. Reconocido como una emanación de Jamyang Khyentse Wangpo, fue un erudito, poeta, tertön (descubridor de tesoros espirituales), meditador y maestro de maestros. Enseñó al Dalái Lama y a innumerables lamas contemporáneos. Tras la invasión china de Tíbet, jugó un rol clave en la preservación de las enseñanzas budistas tibetanas en el exilio (principalmente en Bután, India y Nepal). Su vida encarnó la sabiduría, la compasión y la simplicidad de la práctica Dzogchen.
20 citas seleccionadas de Dilgo Khyentse Rinpoche sobre meditación, felicidad y calma mental:
“La meditación podría decirse que es el Arte de la Simplicidad: simplemente sentarse, simplemente respirar y simplemente ser.”
“Si permitimos que nuestros pensamientos surjan y se disuelvan por sí mismos, pasarán a través de nuestra mente como un pájaro vuela a través del cielo, sin dejar rastro.”
“Si dominas tu mente, permanecerá naturalmente concentrada, pacífica y consciente.”
“No encumbres tu mente con pensamientos inútiles. ¿De qué sirve rumiar el pasado o anticipar el futuro? Permanece en la simplicidad del momento presente.”
“Las ciudades y el campo que el viajero ve a través de la ventana del tren no ralentizan el tren, ni el tren los afecta. Ninguno molesta al otro. Así es como deberías ver los pensamientos que pasan por tu mente cuando meditas.”
“La paz surge cuando nuestros pensamientos comienzan a calmarse. Solo trabajando con nosotros mismos, con nuestra mente, podemos encontrar la paz.”
“Cuando comenzamos a ganar la lucha por liberarnos de las olas de las emociones aflictivas, la mente se vuelve como un lago vasto y calmado.”
“Si dejas ir un poco, tendrás un poco de paz. Si dejas ir mucho, tendrás mucha paz. Si dejas ir completamente, tendrás paz completa.”
“Este estado pacífico, la tranquilidad natural de la mente, conducirá al samadhi profundo, que es la pacificación de los pensamientos errantes y ilusorios.”
“Medita constantemente en el amor y la compasión durante meses y años hasta que la compasión se teja inseparablemente en la misma tela de tu mente.”
“Sin bondad amorosa, incluso la meditación más profunda no dará frutos. La mente debe ser suave, abierta y libre de egoísmo.”
“Día a día, debes estar contento con lo que tengas y satisfecho con lo que ocurra. Todo lo demás caerá naturalmente en su lugar.”
“Esperar felicidad sin renunciar a las acciones negativas es como poner la mano en el fuego y esperar no quemarse.”
“Todos quieren la felicidad, pero la verdadera forma de alcanzar la felicidad perfecta es traer felicidad a los demás.”
“La mente es la que crea tanto el samsara como el nirvana. Una vez que reconocemos que los pensamientos están vacíos, la mente ya no tendrá poder para engañarnos.”
“Bienvenida la visión de que las cosas que piensas que están arruinando tu vida —como tus pensamientos y emociones, o la enfermedad y la muerte— son en realidad regalos para tu transformación.”
“Examina la naturaleza del odio; descubrirás que no es más que un pensamiento. Cuando lo veas tal como es, se disolverá como una nube en el cielo.”
“En la meditación podemos ver a través de la ilusión del pasado, presente y futuro: nuestra experiencia se convierte en la continuidad del ahora.”
“No sigas al objeto del odio, mira la mente enojada. El enojo liberado por sí mismo al surgir es sabiduría semejante a un espejo.”
“Mantén la mente en armonía con el Dharma. Hazlo el corazón de tu vida y experiencia. Sé el amo de tu propio destino.”
Estas citas reflejan la esencia de sus enseñanzas: la meditación como simplicidad natural, la calma mental a través del reconocimiento de la vacuidad de los pensamientos, y la felicidad genuina surgida de la compasión y el no apego. Son ideales para la reflexión diaria o como recordatorios en la práctica.
