Por Sathya Sai Baba

Desarrollen el Poder del Ser

¿Qué es lo que el hombre considera hoy como su soporte? He aquí un pequeño ejemplo. Una avecilla está parada en el borde de una tierna rama de un árbol. No siente miedo aun cuando la rama se mueve de aquí para allá cuando sopla el viento. ¿Cuál es la razón? La razón es que el ave confía más en sus alas que en la rama sobre la cual se posa. Por lo tanto, la rama puede moverse, sacudirse o romperse, el ave no siente miedo. Confía en el soporte de sus alas.

Pero el hombre de hoy no tiene siquiera la misma confianza en sí mismo que tiene un ave. Sentado en el árbol del mundo, él tiene miedo hasta de pequeños peligros. ¿Cuál es la razón? La razón es que carece de autoconfianza. No tiene fe en sí mismo. Por esto está perturbado por un pequeño problema. No es capaz de soportar ni resistir aun a una pequeña dificultad. Por el contrario, las aves y los animales son capaces de llevar sus vidas sin temor alguno ya que llevan una vida muy natural. El hombre hoy en día depende solamente de su fuerza física, riqueza y del poder de su inteligencia. Él no se refugia en el poder del Ser.

Puede lograrse cualquier cosa con la autoconfianza. ¿Cuánto tiempo durará el poder de la riqueza? La riqueza viene y se va como las nubes pasajeras. Similarmente, ¿cuánto tiempo pueden depender del soporte de la gente? Mientras están en el poder y con abundante riqueza, todos sus amigos y parientes los rodearán. Posteriormente, ¿quién los respetará? Tendrán todo tipo de poderes cuando desarrollen el poder del Ser. Por lo tanto, resuelvan llevar su vida confiando en el poder del Atma y de Dios.

Confíen en Dios y hagan buenas acciones. Así como son sus acciones, así será el resultado. Como es el alimento, así es el eructo. Así como es la harina, así es el pan. Por lo tanto, dedíquense a acciones sagradas y experimenten la bienaventuranza eterna y celestial. Esta es la meta y objetivo primordiales del hombre. No es posible obtener buenos resultados al hacer malas acciones. Por lo tanto, hagan el bien. Hagan esfuerzos por alcanzar la proximidad divina. Cada uno de sus pasos debe llevarlos cerca de Dios y hacerlo muy queridos de Él. Sólo entonces serán victoriosos en la vida.

Fragmento del Discurso del 30 de Junio de 1996

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