El poder de los decretos espirituales: ¿Qué son, cómo realizarlos y para qué sirven? Decretos para sanar el Alma, atraer la Prosperidad e invocar el Amor

Los decretos (o proclamas) son afirmaciones que provienen de la Energía Divina Universal, de la fuente.

Son palabras con una frecuencia vibratoria muy elevada; con el uso y la pronunciación del «Yo Soy», «Dios está en mí». «Yo Soy Uno Con Dios», elevamos también nuestra frecuencia vibratoria llamando al Ser de Luz que habita en nosotros.

Decretamos para poder reafirmarnos, para volver a sacar a la luz la esencia divina que todos tenemos dentro y que necesita un resorte para poder salir.

Todos y cada uno de nosotros alberga la sabiduría en el interior, curtida, reposada, adquirida a base de experimentar una y otra vez, pero no sabemos cómo acceder a ella.

Al decretar, invocamos a nuestro Ser Supremo, nuestro Ser Superior, nuestro Gran Espíritu o nuestro Maestro Interno y conectamos a la vez con conciencias superiores del Universo que nos ayudarán en el proceso del Decreto.

No se trata de ser positivo sin sentir que puedes lograr tus metas. Se trata de creer en ti. No debemos repetir decretos o frases vacías sin acompañarlos de la certeza de que pueden volverse realidad.

Un decreto puede tener una fuerza poderosa, si esta cargado del sentimiento correcto.

¿Cómo decretar?

Con una mente aquietada y poniendo toda nuestra atención e intención con las palabras pronunciadas de Decreto.

Un decreto vendría a ser un como una Oración o Mantra. Cuanto más veces se repita y repetirla tres veces o múltiplo de tres. Hacerlo varios días consecutivos, sincero, sin engaño del corazón.

Sin servirte de la mente, desde el momento presente, aquí y ahora, desde el corazón radiante, valiente y expandido, desde el eterno buscador que ya ha encontrado, desde la voluntad, el compromiso y el objetivo de realizar un plan de vida, desde la ilusión, la honestidad y la empatía del que entrega desde el amor y el desapego, desde el empoderamiento de quien se sabe parte del todo, desde el libre albedrío del eterno viajero de sí mismo.

Siendo consciente de la ilusión de lo que nos rodea, la intoxicación de nuestras ideas y liberando el corazón de todo cuanto le oprime. Mirando dentro, donde las telarañas se ocultan y las emociones no digeridas se agarran con desesperación.

Libera, suelta, deja ir. Como una madre paciente vete ayudándoles con cariño a partir. Con agradecimiento.

“Yo Soy” es una verbalización desde el ser divino que ya eres por derecho propio, y por tanto puedes pedir en tu vida lo que necesites, porque el universo está aquí para otorgarnos lo que necesitemos para nuestro bien mayor y el de quienes nos rodean.

Los decretos hay que pronunciarlos en afirmaciones positivas, con el poder de la palabra, alto y claro, no desde la mente, sino desde el corazón, sintiéndolo en todos los poros de la piel, y alineado con tu propósito de vida, con tu misión, con tu camino.

Todo cuanto te rodea en este plano de consciencia es una ilusión que tu creas dentro de tu propia realidad. Tus pensamientos son creados por la sociedad en la que vives, por la educación que has recibido, por las familias, por los amigos, por los medios de comunicación. De ti dependerá romper las ideas o patrones rígidos y abrirte a ser, Yo Soy, y ser libre e ilimitado.

Despertamos el día en el que transitamos y nos adormecemos el día que encarnamos.

A tu disposición hay un abanico de decretos “Yo Soy”; desde ese empoderamiento, esa recuperación del poder personal, desde esa convicción de que soy perfecto, porque hay una esencia divina en mi. En la Era de Piscis vivías con el convencimiento de existía un Dios alejado de nosotros, en esta Era de Acuario, en este momento de ascensión a la quinta dimensión, ya no perseguimos dioses externos que enjuician y que nos hacen llegar a través de otros mensajes o normas de obligado cumplimiento con castigo y sufrimiento, porque que sabemos que Dios es Amor y está dentro de nosotros y que cada uno de nosotros por tanto es una parte de Dios.

“Yo Soy” el Yo Soy, “Yo Soy” Perfecto , “Yo Soy” Sano, “Yo Soy” Feliz, “Yo Soy” Abundancia Infinita en todos los aspectos de mi vida. “Yo Soy” Amor, “Yo Soy” Luz, porque “Yo Soy” divino.

No lo repites para creerlo o reprogramar el subconsciente sino que lo reivindicas en tu vida por derecho propio, recuperas la memoria de lo que eres.

Ejemplo:

Soy un ser libre y purificado.

Soy un ser Próspero.

Soy una persona libre de ataduras de pasado Kármico.

Soy un ser de Luz, lleno de salud, vida.

Así son los decretos, llenos de vibración de vida, de crecimiento.

Te invito a que pruebes y que te pongas un plazo para crear una rutina, que comiences a decretar todos los días, en un periodo de tiempo, 15 días o 30 días, un plazo razonable para ver cambios.

Crea tu nuevo hábito, escribe tus decretos; cuando los escribes permites que se consoliden y repítelos en voz alta para proyectarlos, 3 veces al día o7, 11 o 21, el número que resuene más en ti.

Prueba, experimenta, deja fluir tu intuición, reconecta contigo mismo. Y no creas nada de lo que veas, ni lo que te digan, duda de todo. Cree lo que tu sientas, lo que salga de tu corazón, lo qué vibre contigo y lo que hayas experimentado en primera persona.

¿Cuáles son los beneficios?

Podemos sanar muchas aéreas de nuestro Ser y reclamar nuestra Sanación y Felicidad. Te llenarán de fuerza y poder.

Elige qué, y decide como mejorar tu vida, un aspecto de ella o varios, según qué necesites en este momento que sea bueno para ti y para los demás, todos los días repites los mismos decretos.

Decretar es Amar. Decretamos sanación para nosotros es porque estamos en el camino del auto conocimiento verdadero del Amor hacia nosotros mismo y hacia los demás.

Que el amor, la paz, la luz y la alegría brillen en cada minuto de tu vida.

 

Fuente: soyespiritual.com y destinoalma.com

Autor entrada: Padme

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