Por Sathya Sai Baba

Cualquiera que sea la semilla que siembren, crecerá en un retoño, se volverá un árbol y tendrá las frutas que corresponden con la semilla. Esta es la ley de la naturaleza y el secreto de la creación. Pueden estar de acuerdo o no, pero esa verdad no cambiará.

Así como Siembran, Así Cosecharán

Cada acto del hombre tiene un resultado. Así como es la acción, así es el resultado. Así como es la semilla, así es el retoño. Si siembran un tipo particular de semilla, no pueden obtener un tipo diferente de retoño.

Así, cualquiera que sea el tipo de acción que realicen, obtendrán un tipo similar de resultados. Por lo tanto, el hombre debe hacer sólo buenas acciones para que él pueda cosechar buenas frutas. Hoy en día la gente no hace acciones sagradas pero quiere ganarse el mérito.

Cuando las personas son incapaces de soportar las dificultades, aflicciones y problemas, se lamentan y quejan, “¡Oh Dios! ¿Por qué me sometes a una prueba tan difícil?” Pero Dios no es responsable de sus dificultades y aflicciones.

La felicidad y la aflicción que experimentan es resultado de sus propias acciones; no son dadas por Dios. Dios es el eterno testigo. Es como el cartero. Sean lo que sean, sobres, tarjetas postales o remesas de dinero que vienen en su nombre, el cartero se las entregará. Él no es responsable por las buenas o malas noticias contenidas en las tarjetas postales o en los sobres. Ustedes son los que tienen que experimentar la felicidad o la aflicción al recibir las felices o tristes noticias; el cartero no se preocupa por ello en absoluto.

De la misma manera, cualquiera que sean las buenas o malas acciones que cometan, tienen ustedes que experimentar sus consecuencias. No es Dios que les da algo bueno o malo o les hace experimentar sus consecuencias. No es Dios que les da algo bueno o malo y les hace experimentar sus resultados. Pero hay algo llamado gracia especial. Si le oran a Dios de todo corazón con sentimientos sagrados, Él vendrá en su ayuda. Sin embargo, debe haber alguna base fundamental para que Dios extienda Su mano en ayuda. Él toma en cuenta las buenas acciones realizadas por ustedes en este nacimiento o en nacimientos anteriores y derrama Su gracia en ustedes.

Fragmento del Discurso del 30 de Junio de 1996

Deja un comentario!