¿Cómo rezar el Rosario? Oraciones, meditaciones, misterios, significado e historia del Santo Rosario

El Rosario es una oración tradicional católica que busca honrar a la Virgen. En un inicio constaba de quince “misterios” que recordaban momentos (gozosos, dolorosos y gloriosos) de la vida de Jesús y de María. Parece que el Rosario tuvo su origen en la orden de san Benito y se expandió por acción de los dominicos. En la sobriedad de sus elementos, tiene en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico. El rosario en su forma actual fue entregado por la misma Virgen María a Santo Domingo de Guzmán en el año 1214. El 13 de mayo de 1917, en su primera aparición en Fátima, María dijo: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra” y en su última aparición en ese lugar la Madre de Dios se presentó como la “Señora del Rosario”. En el año 2002 san Juan Pablo II añadió los misterios luminosos que permiten meditar sobre la vida pública de Jesús.

Si bien el origen del rosario se remonta casi hasta el año 800, con el paso del tiempo ha ido cambiando hasta llegar a la manera en cómo la rezamos hoy en día. Este nos invita a hacer una hermosa meditación sobre la vida de Jesús y de Santa María. Solos o acompañados podemos ofrecer nuestra oración por muchas intenciones pidiendo la intercesión de Nuestra Madre. También se llama “rosario” al collar físico formado de cuentas que se utiliza para recitar esta oración.

Lo sugerido es que puedas rezarlo en un lugar tranquilo donde no tendrás interrupciones. Se puede rezar prácticamente en cualquier sitio: Caminando solo, sentado en una banca mirando la naturaleza, en la soledad de tu habitación, con amigos en grupo, en tu parroquia, frente al Santísimo, etc.

En esta nota te contamos cómo incorporar esta bella práctica espiritual en tu vida.

Existen distintos tipos de rosarios: el original, el que la Virgen le entregó a Santo Domingo tiene 50 cuentas. Pero también existen los denarios que representan una decena del rosario y por su tamaño los puedes llevar fácilmente contigo.

“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada», proclama la Virgen en el Magníficat (Lucas 1:46-55).

Primero una breve explicación el Avemaría, núcleo del Rosario:

“Dios te salve, María (Alégrate, María)”. El saludo del ángel Gabriel abre la oración del Avemaría. Es Dios mismo quien por mediación de su ángel, saluda a María. Nuestra oración se atreve a recoger el saludo a María con la mirada que Dios ha puesto sobre su humilde esclava y a alegrarnos con el gozo que Dios encuentra en ella.

“Llena de gracia, el Señor es contigo”: Las dos palabras del saludo del ángel se aclaran mutuamente. María es la llena de gracia porque el Señor está con ella. La gracia de la que está colmada es la presencia de Aquel que es la fuente de toda gracia.

“Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. Después del saludo del ángel, hacemos nuestro el de Isabel. Isabel es la primera en la larga serie de las generaciones que llaman bienaventurada a María: “Bienaventurada la que ha creído…”. María es “bendita […] entre todas las mujeres” porque ha creído en el cumplimiento de la palabra del Señor.

“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros…”. Con Isabel, nos maravillamos y decimos: “¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?”. Porque nos da a Jesús su hijo, María es Madre de Dios y Madre nuestra; podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones. Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: “Hágase tu voluntad”.

“Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la “Madre de la Misericordia”, a la Toda Santa. Nos ponemos en sus manos “ahora”, en el hoy de nuestras vidas. Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, “la hora de nuestra muerte”. Que esté presente en esa hora, como estuvo en la muerte en Cruz de su Hijo, y que en la hora de nuestro tránsito nos acoja como Madre nuestra para conducirnos a su Hijo Jesús, al Paraíso.

 

Las oraciones que componen el Rosario son:

PADRE NUESTRO:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén

AVE MARÍA:

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

GLORIA:

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

FORMA SIMPLE: Como forma de aprender, el principiante va siguiendo las cuentas del rosario físico (si no tiene uno se lo puede seguir mentalmente) y se van realizando los siguientes pasos:

1- Haga la Señal de la Cruz.
2- Rece el Padrenuestro.
3- Rece tres Avemarías.
4- Rece el Gloria.
5- Rece el Padrenuestro.
6- Rece diez Avemarías.
7- Rece un Gloria.
8- Rece el Padrenuestro.
9- Repita los pasos 6 y 7, y continúe repitiendo la misma secuencia 4 veces más, hasta el final y cierre con la Señal de la Cruz.

Aprendidos y practicados esos primeros pasos pueden añadirse las meditaciones en los Misterios. Para un cristiano, la oración vocal ha de enraizarse en el corazón, de modo que, durante el rezo del Rosario, la mente pueda adentrarse en la contemplación de cada uno de los misterios.

ROSARIO CON MISTERIOS:

Cada uno de los 5 misterios (según cada día) recupera una parte del Evangelio y es meditado durante los 10 Avemarías que suceden a su enunciación. Al meditar, debemos recrear e imaginarnos cómo transcurrieron los principales hechos de la vida de Jesucristo y la Virgen María, al tiempo que ofrecemos, agradecemos y solicitamos la intercesión de la Santa Madre por nuestras plegarias.

Lunes y sábado: se medita en Misterios Gozosos

-La Encarnación del Hijo de Dios
-La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel
-El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
-La presentación de Jesús en el Templo
-El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Martes y viernes: se medita en Misterios Dolorosos

-La oración en el Huerto
-La flagelación de Jesús atado a la columna
-La coronación de espinas
-Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
-La crucifixión y muerte de Jesús

Miércoles y domingo: se medita en Misterios Gloriosos

-La Resurrección del Hijo de Dios
-La Ascensión del Señor al cielo
-La venida del Espíritu Santo
-La Asunción de María al cielo
-La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Jueves: se medita en Misterios Luminosos

-El Bautismo en el Jordán
-Las bodas de Caná
-El anuncio del Reino de Dios
-La Transfiguración
-La instauración de la Eucaristía

En su versión completa, el Rosario se realiza junto a las siguientes oraciones:

-La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

-El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

-El Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

-El Avemaría
Dios te Salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

-El Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

-Oración de Fátima (opcional)
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

-La Salve
Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

-Oración después del Rosario
Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y Resurrección nos ha merecido el premio de la bienaventuranza eterna, concédenos a quienes meditamos los misterios del Santísimo Rosario de la Virgen María, imitar lo que en ellos se contiene y alcanzar lo que prometen, por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Utilizando todas las oraciones anteriores más los misterios, se reza el Rosario de la siguiente manera:

1-Haga la “Señal de la Cruz” y rece el “Credo de los Apóstoles”.
2-Rece el “Padrenuestro”.
3-Rece tres “Avemarías”.
4-Rece el “Gloria”.
5-Anuncie el primer misterio, luego rece el “Padrenuestro”.
6-Rece diez “Avemarías” mientras medita sobre el misterio.
7-Rece un “Gloria” y la “Oración de Fátima” (opcional).
8-Anuncie el segundo misterio, luego rece el “Padrenuestro”.
9-Repita los pasos 6 y 7, y continúe con el tercero, cuarto y quinto misterio.
10-Rece la “Salve”.
11-Rece la “Oración después del Rosario”.

Explicado con mayor detalle:

1-Toma el rosario en tus manos y empieza con la señal de la Cruz. Al mismo tiempo que hacemos una cruz en la frente, luego en la boca y finalmente en el pecho repite la siguiente oración: «Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén».

2-Rezarás el credo de los Apóstoles, tomando la Cruz, y opcionalmente puedes hacer un acto de contrición. Credo de los Apóstoles:

«Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén».

3-Toma la primera cuenta del rosario y empieza con un Padre Nuestro. Le seguirán tres cuentas que simbolizan tres Ave María. Tradicionalmente son ofrecidas para incrementar la fe, la esperanza y la caridad de quienes rezan el rosario y por las intenciones del Santo Padre. Se termina este primer grupo del rosario con el Gloria.

Padre Nuestro

«Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén».

Ave María

«Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Gloria

«Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén».

4-Anunciaremos con reverencia cada misterio del rosario. Los misterios se rezan por días tradicionalmente. Se empieza anunciando el misterio correspondiente seguido de una meditación. No es un simple repetir, es un verdadero recorrido por los principales hechos de la Vida de Jesúscristo y de Santa María, al mismo tiempo que ofrecemos, agradecemos y pedimos la intercesión de la Madre por nuestras intenciones. Luego de haber anunciado el misterio rezamos un Padrenuestro seguido de 10 Ave Marías y terminamos con el Gloria. Luego del Gloria entre misterio y misterio se reza una Jaculatoria conocida como la Oración de Fátima:
«Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia».

Como ya explicamos:
Lunes y sábado: se medita en Misterios Gozosos

-La Encarnación del Hijo de Dios
-La Visitación de nuestra Señora a su prima Isabel
-El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
-La presentación de Jesús en el Templo
-El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

Martes y viernes: se medita en Misterios Dolorosos

-La oración en el Huerto
-La flagelación de Jesús atado a la columna
-La coronación de espinas
-Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
-La crucifixión y muerte de Jesús

Miércoles y domingo: se medita en Misterios Gloriosos

-La Resurrección del Hijo de Dios
-La Ascensión del Señor al cielo
-La venida del Espíritu Santo
-La Asunción de María al cielo
-La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado

Jueves: se medita en Misterios Luminosos

-El Bautismo en el Jordán
-Las bodas de Caná
-El anuncio del Reino de Dios
-La Transfiguración
-La instauración de la Eucaristía

5-Terminamos el rosario luego de haber rezado los 5 misterios correspondientes al día (o después de haber rezado un misterio cuando usas un denario). Como oración final justo sosteniendo la medalla que se encuentra al centro del rosario dirás la oración de la Salve como signo de alabanza y reconocimiento a Nuestra Madre.

«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén».

Cuando rezamos el rosario, dependiendo del país o de la tradición, se asocia a otras plegarias como son las letanías o las jaculatorias. Sencillamente son unas oraciones aparte, que se pueden o no rezar junto con el rosario. Cada uno tiene la libertad de rezar dichas oraciones o no, ya que lo importante es el sentimiento y el amor que hay detrás de cada rezo.

Para profundizar en el significado de las meditaciones de cada Misterio:

Misterios Gozosos: Lunes y sábado

1º La Anunciación del Angel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios.

«Entonces María dijo: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38)

Dios escoge por Madre a María, una jovencita de Nazaret, pura, santa, humilde y adornada de todas las virtudes. ¡Qué poco caso hace Dios de las grandezas humanas!
Procuraré ser limpio de corazón para agradar a Dios. Mantendré mi pureza y me impondré una fecha fija para mi confesión sacramental.

2º La visita de María Santísima a su prima Isabel.

«Y María entrando en casa de Zacarías, saludó a Isabel» (Lc 1, 40)
María estuvo tres meses en casa de su prima; y a pesar de que era Madre de Dios, sirvió a Isabel como una diligente empleada.
Prometo ayudar a mis semejantes siempre que pueda, tanto en lo espiritual como en lo material.

3º El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén.

«Y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre» (Lc 2, 7)

Jesús nos da un ejemplo de humildad contra la vanidad y soberbia de la vida; de pobreza contra el hambre insaciable de riquezas; de mortificación contra el desmesurado afán de delicias.

Prometo llevar con resignación las penas, incomodidades y tribulaciones que deba sufrir, por amor a Jesús que quiso sufrir por mi desde el momento de Su nacimiento.

4º La purificación de María Santísima y la presentación de Su Hijo en el Templo de Jerusalén.

«María y José llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor» (Lc 2,22)

¿Por qué nos excusamos con tanta facilidad cuando se trata de cumplir con nuestros deberes ?

Cumpliré con mis obligaciones sin rebeldía, considerándome criatura de Dios. Acataré las leyes de la Iglesia de Jesucristo, a la que pertenezco.

5º María y José encuentran a Jesús en el Templo, después de tres días.

«Después de tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores.» (Lc 2, 46)

La Sagrada Familia fue al Templo según su costumbre. ¿Tenemos nosotros esta costumbre de ir al Templo por lo menos los días mandados? Encontraron a Jesús en el Templo donde se quedó para demostrar que los hijos tienen voluntad de seguir su vocación y que los padres no deben oponerse a ella.

Guardaré siempre el respeto al Templo, Casa de Dios. Procuraré ayudar a los demás a tener devoción a la Iglesia.

Misterios Luminosos: Jueves

1° El Bautismo de Jesús en el Jordán.

«Tenía Jesús al comenzar su vida pública, unos treinta años. Por aquellos días, como todo el pueblo se bautizaba, vino Jesús desde Nazaret de Galilea al Jordán para ser bautizado por Juan. Y he aquí, que estando Él en oración, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo en forma de paloma se posó sobre Él, y se oyó una voz del cielo que decía: Este es mi hijo muy amado escuchenlo»(Lc. 3, 21-23; Mt. 3,13)

2° Las bodas de Caná

«Se celebraba una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. Fueron invitados también a la boda Jesús y sus discípulos. Y como faltaba vino, María le dijo a Jesús:»No tienen vino». Respóndió Jesús: «¿Qué nos va a ti y a mi? Además no ha llegado mi hora». Pero la madre dijo a los que servían: «Haced lo que Él os diga».

Había colocadas seis tinajas de piedra y Jesús les dijo: «Llenen de agua las tinajas» Y les dice:»Llevenlo al maestrala» Cuando éste gustó el vino dijo: «Todo hombre pone primero el vino bueno y cuando ya han tomado el peor, pero tu has guardado el mejor vino hasta ahora».(Jn 2, 2-11)

3° El anuncio del Reino de Dios

«Jesús comenzó a predicar la Palabra de Dios y decía:»Se cumplió el tiempo y ha llegado el reino de Dios: arrepentíos hy creed en el Evangelio» Y su fama se extendió por toda la región. (Mt. 4, 13-17 Mc. 1,15 Lc 4,15)

4° La Transfiguración

«Tonmando jesús a Pedro, Santiago y Juan, subió a un monte a orar. Mientras oraba su rostro se transformó, su vestido se volvió blanco y resplandeciente, y Moisés y Elías hablaban con Él. Pedro le dijo a Jesús: Maestro ¡qué bien se está aquí! Hagamos tre tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Mientras decía esto, apareció una nube que los cubrió y salió una luz que decía: «Este es mi hijo elgido, escuchadle». (Lc. 9, 28-36)

5° La Institución de la Eucaristía

«Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con sus discípulos y les dijo: «Ardientemente he querido comer ésta Pascua con ustedes antes de padecer, porque no la comeré más hasta que sea cumplida en el reino de Dios. Tomando el cáliz, dio gracias y dijo: tomen y beban todos de el , porque éste es el cáliz de mi sangre que será derramada por ustedes. Después tomó el pan, dando gracias lo partió y se los dió diciendo: Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mia.» (Lc. 22, 14-23)

Misterio Dolorosos:  martes y viernes

1º La oración y agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní.

«Y sumido en agonía, insistía mas en su oración» (Lc 22,44)

Jesús no tenía la necesidad de orar; pero quiso hacerlo para enseñarnos qué tanto necesitamos hacerlo. Hemos de orar para no caer en la tentación, y si caemos, levantarnos del pecado.

Me propongo hacer oración al despertar, antes de dormir y antes de mis actividades mas importantes.

2º La flagelación de Jesús.

«Entonces Pilato tomó a Jesús y Mandó azotarle» (Jn 19,1)

Jesús quiso padecer la flagelación para la expiación de los pecados de deshonestidad que marchitan tantas flores juveniles, que roban la salud a tantos cuerpos y que ocasionan la perdición eterna de tantas almas.

Huiré de todo acto y espectáculo que repugne la moral cristiana. Evitaré que los pequeños y jóvenes vean programas deshonestos.

3º La coronación de espinas de Nuestro Señor.

«Los soldados trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza» ( Jn 19, 2)

Sí, Jesús es el rey de las inteligencias y de los corazones; Rey que redime de la esclavitud del pecado a los individuos, a las familias, a los pueblos y a las naciones

Seguiré la doctrina de Jesús para reinar con El eternamente. Seré valiente para profesar públicamente mi fe y para cumplir sin avergonzarme mis deberes de piedad.

4º El camino hacia el Calvario, llevando Jesús la Cruz a cuestas, por nuestros pecados.

«Y Jesús cargando su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario» (Jn 19, 17)

Hemos de llevar nuestra cruz, hemos de padecer tristezas y dolores. Nos será difícil caminar entre penas y trabajos. Tendremos nuestras caídas y no nos desanimaremos. Dios lo permite para que pensemos más en la vida eterna que nos espera. Pidámosle que no nos deje caídos.

Al sufrir alguna pena, pensaré en lo que padeció Jesús por mí y cuando sea demasiado el sufrimiento le pediré que El sea mi Cireneo.

5º La crucifixión y muerte de nuestro Señor.

«Lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio» (Jn 19, 18)

Jesús muere por ti, mírale bien. Tiene sus manos clavadas para no castigarte y abiertas para abrazarte. Tiene sus ojos cerrados para no confundirte y abiertos para mirarte amorosamente. Sus labios se cierran para no clamar venganza y se abren para perdonarte.

Besaré el crucifijo al levantarme por la mañana y al acostarme. Cuando me llegue alguna tentación apretaré el crucifijo de mi Rosario o el que llevo al cuello.

Misterios Gloriosos: miércoles y domingos

1º La triunfante Resurrección de Jesús.

«¿Porqué buscáis entre los muertos al que está vivo? No esta aquí: ha resucitado» (Lc 24, 5-6)

Jesús se apareció muy en particular a los pecadores arrepentidos como Pedro, Tomás y la Magdalena. Se ve en esto su bondad y misericordia.

Viviré cristianamente para poder resucitar gloriosamente, recordando que una vida cristiana culmina en una muerte cristiana.

2º La admirable Ascensión de Jesús al cielo.

«Mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo» (Lc 24, 51)

Nuestra verdadera patria no está en la tierra, sino en el cielo, donde no existen ni el dolor, ni la tristeza, ni la enfermedad, ni la muerte. Ahí veremos a Dios, gozaremos de su presencia y estaremos eternamente con El.

Pensando que estamos en este mundo, esperando ir a la patria verdadera, procuraré utilizar los dones terrenales en tal forma que me ayuden a ganar el cielo.

3º La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles.

«Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo» (Hch 2, 3-4)

Los Apóstoles cambiaron: de tímidos se convirtieron en valerosos, de ignorantes en sabios; de tibios en la fe en fervorosos. Pedro predicó su primer sermón convirtiendo a tres mil personas.

No me bastará ser católico; daré testimonio de que he recibido al Espíritu Santo en el Bautismo y lo he aceptado en plenitud en la Confirmación, practicando mi fe.

4º La Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

«¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1, 45)

¿Nos preparamos nosotros con una vida santa para tener una muerte santa?

Pediré siempre a la Virgen Santísima en el Rosario, que sea mi abogada ante Dios en la hora de mi muerte.

5º La Coronación de María Santísima como Reina y Señora del universo.

«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12, 1)

Jesús antes de morir, nos dio a María como nuestra Madre, es nuestra abogada y medianera. Es el refugio de los pecadores. Pongamos en ella nuestra confianza, acudamos a ella en nuestras penas y sufrimientos.

Trataré de rezar el rosario todos los días.

Fuentes utilizadas para armar esta nota:
https://www.ammespanol.org/Como%20rezar%20el%20Rosario.aspx

¿Cómo rezar el rosario? Guía visual, paso por paso


https://es.catholic.net/op/articulos/13325/cat/540/el-santo-rosario.html
https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p4s1c2a2_sp.html

¿Cómo rezar el Santo Rosario? Guía completa, paso a paso

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