La historia de la primera devota argentina de Sai Baba en los ’40: la esposa del escritor Ricardo Güiraldes, Adelina del Carril

SAI BABA y ADELINA DEL CARRIL DE GÜIRALDES
El encuentro entre Sai Baba y Adelina del Carril de Güiraldes, esposa del célebre escritor argentino, Ricardo Güiraldes (autor de Don Segundo Sombra), se origina un 10 de Noviembre de 1948, en una casa en Bangalore, la ciudad más importante del sur de la India. Allí fue invitada ese día Adelina por la Maharani, una princesa hindú discípula de Sathya Sai Baba.
Cuando conoce a Sai Baba, Adelina  tenía 59 años y el joven swami, 22.

Adelina del Carril
En 1927 Adelina se embarca, junto a su  esposo, Ricardo Güiraldes, rumbo a la India. Su destino final: Belur Math, en donde la Orden de Ramakrishna tiene su Ashram.
Adelina se convierte en una muy destacada discípula del Gran Swami Viyoiananda, quien fundara el Ashram Ramakrishna en Bella Vista, Prov. de Buenos Aires. Dedica su vida también a completar y difundir la labor literaria de su muy amado esposo. En 1938 inicia su segundo viaje a la India, en donde reanuda su relación con la Orden Ramakrishna, instalándose en Bangalore y dedicándose a la traducción de textos espirituales al castellano. En 1951 regresa a la Argentina trayendo las cartas de Sai Baba, convirtiéndose las mismas en verdaderas reliquias para la Organización.
En el año 1952 ingresa al Ashram de la Orden Ramakrishna en Bella Vista, Provincia de de Buenos Aires hasta el año 1963.
Adelina cuenta en diario íntimo su primer encuentro con Sai Baba de este modo:

«…. En el fondo había un juego de sillones…”

 … “Junto a mi lateral estaba parado un joven delgadito con cara de niño vestido de una larga túnica con un pelo largo hasta el cuello, extremadamente enrulado, que le nimba la cabeza”…

“…La Maharani le pone la bandeja de flores y frutas a sus pies; él se agacha y las toca con la punta de los dedos en señal de aceptación. Luego me presentan. El Swami me indica mi asiento a su lado en el gran sofá. Yo estoy ahíta de asombro; creí encontrarme con un venerable viejo Swami y es casi un niño el que tengo ante mis ojos. (…). Hablan en «Kannada», que yo no entiendo, pero me doy cuenta que hablan de mí: «Sud América, Ramakrishna Mission» y mi nombre. Noto que el Swami me mira de soslayo. Luego empieza a dirigirse a mi en «Kannada», que el dueño de casa me traduce y cuando yo contesto le traducen al Swami. Mis conceptos parecen complacerlo. (…) -¿Por qué no le muestra sus poderes a mi amiga? Un ligero frunce en el entrecejo de Sai Baba muestra su disgusto, pero al momento sonríe con su natural afabilidad. Noto que me observa continuamente y capta mis reacciones a cuanto dice y hace.

De pronto me dice: –Señora, ¿quiere usted un poco de vibhuti (1)? -Sí, Swami, con mucho gusto. Alzó su mano, hizo su consabido gesto de rotación y su pequeña mano estaba llena de vibhuti. Tomó una pizca y me la puso entre las cejas y me dio el resto diciendo que lo guardara. Seguimos conversando y me dijo: -«Usted está llena de bienaventuranza y su corazón lleno de Dios». Alzó de nuevo su mano, hizo su gesto de rotación en el aire y allí había una pequeña imagen de Krishna niño, de plata…»por eso le doy esta imagen» (*) – Muchas gracias…pero, dígame Swami, usted es tan joven, ¿ha tenido que hacer mucha penitencia y austeridades para tener estos poderes? -¡OH, no, señora!. – ¿Cómo se llama usted? – “Sathya Sai Baba. Desde que nací he sabido quién era y los poderes que poseía pero no lo he demostrado hasta mis 16 años. Esta vez he venido al mundo para curar a los enfermos y traer los perversos al camino de Dios”. Mi asombro no tiene límites.»

Poco tiempo después Adelina es nuevamente invitada. Lo relata así: «-Venga usted, señora, el bhajans (2) es muy lindo y la están esperando. De pronto se me ocurre preguntar: -Dígame, ¿está allá un joven Swami? – Es él quien pide por usted, señora. Enseguida me arreglo y vamos con mi chico (Ramachandra Gowda). Todos los ojos estaban centrados en el Swami. De pronto veo su frente cubrirse de vibhuti con una espesa franja de kum kum (3) rojo, sin que haya llevado sus manos a su frente. Sus labios se mueven como musitando una oración y su mano derecha hace un leve gesto de empujar hacia arriba.

(…) Al cabo de un rato, me vienen a llamar de su parte. –¡Estoy muy contento de que haya venido usted, Mamita! ¿Este es su niño? (refiriéndose a Ramu). –Sí, Swami. Lo bendice diciéndome: «Nada tema usted por él, tiene un buen futuro». [Mamita o Mataji en sánscrito, es una referencia a su condición de adoptante del niño indio, Ramachandra Gowda]

Desde entonces lo he visto a menudo. Un día ha venido a mi casa.-
 OH! qué paz y bienaventuranza hay en todos los rincones de su casa -me dice. Está complacido, no hay duda. (…) .Unos días después el Swami vuelve de paso para Hyderabad. -Mamita, para Shivaratri en febrero tiene usted que venir a toda costa. Es en Puttaparthi (4) que estoy en posesión de todo mi poder y quiero darle a usted salud, fuerza y coraje que tanto necesita.
Sai Baba le dirige una misiva personalmente a Adelina, a quien denomina afectuosamente con el apodo de «Mamina», o «Mamitha». En el sobre escribe, de su puño y letra: «Mamitha – Pasupathi Kultiram y a continuación la dirección. y, como remitente «Sri Sathya Sai Baba High School Committe- Bukkapatnam. Se trata de una invitación impresa, encabezada por una pequeña foto de Swami. Invitaba a la inauguración de esa escuela. Pero en forma manuscrita agrega: «Sri Sathya Sai Baba’s Bleisings to Mamita and Ramu From. Sathya SAI Baba of Puttaparthi. How is your Health Mamita» La fecha es 8 de Agosto de 1950.
Existen varias cartas más, todas manuscritas y dirigidas a Mamina, con fechas: 22 de Enero de 1949: otra del 11 de Setiembre de 1949; 30 de Marzo de 1951; 9 de Junio de 1951; otra del 16 de Diciembre de 1951, todas portando muy ricos contenidos

(1)  Vibuthi: ceniza sagrada que Sai Baba materializaba con un movimiento de Sus manos

(2)  Bhajans: Cantos devocionales

(3)  Kum Kum: polvo de color

(4)  Puttaparthi: Aldea donde Sai Baba tiene su ashram

Queridísimos Mameetha y Ramu: 

«Arrojen todos sus cuidados y cargas
No tengan dudas acerca de su camino
Pues el camino se despierta por sí mismo
Bajo los danzantes pies de la libertad.»
 

Estoy feliz de recibir todas sus cartas. Ustedes me habían escrito que se iban a Bombay, por eso no les escribí en todos estos días. Estén donde estén, y sean ustedes lo que sean, en sus momentos de sufrimiento y de alegría por igual, ustedes piensan en mí, lo sé. También saben que estoy siempre con ustedes como la vida de sus vidas. Conozco los sufrimientos que padecen, no debido a ningún pecado ni error de su parte, sino debido a la inhumanidad de la humanidad en medio de la cual viven. A los que amo les hago transitar, para llegar a mí, el camino del sufrimiento. 

Bien, Mameetha, en cierto modo lamento saber que partes hacia tu país. Has dejado a tu gente, tu riqueza, todo, y has venido a la India en busca del camino que te conduzca a Dios. Has abandonado la riqueza material para conocer la espiritual, y has venido a la India, pero me temo que la India te ha dado menos de lo que mereces. Y ahora estás retornando a tu país con tus sueños a medias concretados y a medias destruidos. Sí, Mameetha, yo también deseo verte antes de que abandones la India. Hazme saber cuándo piensas partir hacia tu país, así puedo bajar a Bangalore para darte Dharshan y bendecirte con la Paz.

Con bendiciones para ti y para Ramu
Sri Sathya Sai Baba
( Prasanthinilayam )

Autor entrada: PlanetaHolistico

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